2.5.17

Voluntariado en Holbox

Conocí Holbox hace unos años y a pesar de que volví varias veces, siempre quería quedarme más tiempo. Aprovechando que tenía muchas semanas libres, decidí buscar una forma de vivir más días en la isla y sobre todo, ahorrar para seguir el viaje a donde me llevara el viento. Así fue como comencé la búsqueda en páginas de voluntariados y trabajos temporales; encontré Workaway para trabajar en un hostal, al que siempre recomendaba a pesar de nunca haberme quedado. Entre las múltiples actividades que necesitaban, estaba la de fotografiar. No dudé nada y apliqué. Después de un par de mails y preguntas, me aceptaron. Coordinamos la fecha de llegada y un mes después, en febrero, volví a la isla. El primer viaje mochilero y sin fecha de regreso, comenzaba.


  ¿En qué consistía el voluntariado?
En el hostal me daban alojamiento (en workaway decía que era un lugar fuera del hostal, pero después me dijeron que por x motivos estaría en el hostal durmiendo) y aunque en muchos sitios dan comida, este no fue el caso y lo especifican muy bien en su perfil de la página. Mi trabajo consistía en limpiar la cocina cada noche, arreglar el jardín, sacar la basura, repartir flyers en la plaza y estar en el bar por la noche tomando fotos de cada evento y subirlas a facebook al día siguiente. En total serían 4 o 5 horas y un descanso cada seis días. 


 ¿En dónde comía y en dónde dormía?
Usaba la cocina común del hostal para preparar mi comida y no gastar en cada restaurante, porque es cierto, la isla no es barata. Por fortuna para viajes mochileros, en la isla hay pequeños supermercados en donde pude abastecerme de lo primordial y en el mercado compraba frutas y verduras. Confieso que no pude resistirme y comí en restaurantes varias veces. 

Me cambiaron tres veces de habitación en el hostal, obviamente nunca tuve una habitación para mí sola, lo que hizo que todo fuera más divertido. Primero estuve en una habitación sólo de chicas, después estuve en habitación mixta que parecía más de hombres, y al final otra habitación realmente mixta. En cada cuarto habían cinco literas y un medio baño, la regadera quedaba en el pasillo. 


  Ser voluntaria en un hostal
Sí, Holbox me da otra "primera vez" en mi vida y no me arrepiento. En esta ocasión me enfoqué en hacer exclusivamente lo que me pedían. Yo contaba cada hora invertida en el hostal, a veces eran más de 5, a veces menos de 4. De los errores se aprende, y acá aprendí a que debo de preguntar todo. Al llegar al hostal me dijeron a grandes rasgos lo que tenía que hacer, pero al día siguiente yo tenía que averiguar con las personas de servicio dónde estaba cada cosa. (Excepto por el primer día que me mostraron cómo limpiar la cocina.) Acá confieso lo que sentí: Me sentí excluida por el personal del hostal, no porque sean malas personas, sino que la química no existía y no me explico por qué. (Habían más voluntarios, pero ninguno dormía en el hostal) Fuera de eso, disfruté demasiado la experiencia.
En la fiesta me descontrolé y tomé fotos brincando.
De Alemania, España, Inglaterra, Brasil... compañeras de habitación, de viaje. 

Al inicio me costó tomar las fotos con tremendo flashazo en el bar, pero después hice amigas y amigos que posaban para mí, lo que facilitó todo y fluía. Una tarde hicimos una sesión de fotos en la playa, las fotos se usaron para anunciar una fiesta de disfraces y la llegada del carnaval a Holbox. Por cierto, en esa fiesta ayudé a adornar el bar y bailé/brinqué muchísimo. Definitivamente la llegada del carnaval le dio un giro tremendo a mi viaje, pero ya lo contaré después. El tiempo libre que tenía lo ocupaba para caminar, tirarme de panza en el mar y curiosamente, para hablar con todos los viajeros.


  ¿Volveré a viajar como voluntaria?
En esta ocasión el viaje lo hizo cada mochilero y mochilera de todas partes del mundo que fui conociendo. Desafortunadamente no tengo fotos de todos, :( Una prueba más de que al viajar solo(a) nunca estás solo(a), tal vez ni ellos mismos se imaginan todo lo que provocaron con su llegada. Ser voluntaria en un hostal cambió mi perspectiva sobre este tipo de viajes en donde parece que todo es sencillo, cuando realmente es un trabajo de mucho esfuerzo y como en todo, se debe de poner lo mejor de nosotros. Gracias a esto pude vivir un par de semanas en la isla como local y no tanto como turista, pero al mismo tiempo tenía la parte mochilera y los buenos deseos de todas las personas que encontraba en el camino. Al ser voluntaria pude ver con agradecimiento y humildad lo que sucedía día a día en mi vida. Y sí, lo volvería a hacer, pero esta vez me gustaría ser parte de algo más grande o con otro propósito, en una escuela, granja, organización, centro ecológico, etc. y tal vez, por más tiempo.

Moti querido, de Israel, nos conocimos una mañana en el hostal mientras todos dormían. Un mes después nos reencontramos por casualidad en Cancún en otro hostal y días más tarde en las calles de Playa del Carmen. . 
Nos conocimos en el hostal y bailando en la plaza. (De Israel, EE.UU, Argentina, Portugal, México) Un día llegamos a Punta Cocos en una caminata tipo Survivor. 
A Ana la conocí en el hostal y fui su fotógrafa durante su viaje. Nos reencontramos en DF antes de que volviera a Argentina.

  Recomendación
Como ya he dicho antes, viajar como voluntario no es para todos, pero si quieres vivir la experiencia en Holbox no te arrepentirás y te enamorarás más de la isla porque también conocerás su lado B. La isla es muy pequeña y cada vez tiene más seguidores, así que recomiendo hacer la búsqueda con meses de anticipación. En cuanto te acepten en algún lugar pregunta cada detalle y disfruta de toda la isla, no hay más que hacer en el paraíso. 

Si quieres más tips para tu viaje a Holbox, acá están los artículos que he escrito sobre la isla.