15.3.17

¿Cómo cambió la isla de Holbox?

Conocí la isla hace unos años y en el año 2017 volví para vivir un mes. Holbox dejó de ser el paraíso que conocí, pero no hay que confundirse, porque sigue siendo mágico. 


Conocí Holbox en un viaje mochilero, cuando no había banquetas o aceras y sólo había un bar. Los carritos de golf podían contarse y las bicicletas eran el principal medio de transporte. Todo era mucho más tranquilo. El secreto de cómo llegar a este paraíso se hizo cada vez más público y más turistas comenzaron a visitar la isla; con esta oleada, los empresarios también vieron una mina de oro en la isla y todo cambió. 

Regresé después de unos años y fue para vivir la isla, no para ser una turista más. ¿Qué sucedió cuando volví? Me encontré con una isla mucho más moderna, aún con el mismo mercadito de siempre y las calles de arena, pero ahora con banquetas/aceras, con cientos de carritos de golf por las calles y sobre todo con más restaurantes y bares. La oferta de hoteles, hostales y cuartos en airbnb también aumentaron considerablemente. Todo un boom. 

Al tomar el autobús en Cancún dirección a Chiquilá me encontré con un bus con aire acondicionado y lleno total. Antes era un autobús sin aire y semi vacío, porque durante la carretera hacía paradas a las personas de los pueblos, así que subían con cajas de huevos y a veces con animales. Desde ahí el cambio ya me estaba espantando. 


Llegué al puerto de Chiquilá y vi una gran carpa con asientos y la misma taquilla para comprar boletos del ferry. La carpa es una sala de espera, antes hacíamos fila en medio de la avenida y esperábamos bajo los rayos del sol. Subíamos lentamente y quedaban asientos vacíos en el ferry. Ahora no. Ahora todos los asientos se ocupan. Cuando por fin llegué al puerto de Holbox estaba muy nerviosa, caminé unos metros y vi un letrero enorme de colores que dice Holbox. Estaba pensando en la isla como la había dejado años atrás. Iba pasando por las calles y me sorprendía y me animaba y recordaba en dónde estaba cada lugar. Vi banquetas, pero pensé que era un alivio tener aún las calles de arena. 

Me hospedé alguna vez en el hotel Casa Lupita, en una habitación amplia con terraza y vista a la plaza central. Esta vez volví al hotel por nostalgia y me encontré con un local de hamburguesas en el piso donde estaba mi habitación años atrás. Decidí ir a comer a un lugar al que ya había ido antes, recuerdo que la señora me contó que tenía más de 20 años viviendo ahí, su esposo era de Campeche y ella de Veracruz. Le ofrecieron trabajo a él en la isla y les gusto tanto, que se quedaron. Ella tenía una pequeña cocina económica, con sillas y mesas en la inexistente banqueta. Al llegar al lugar me encontré con un local muy lindo de panadería francesa, así que me aventuré a preguntar por la señora, me dijeron que se había mudado un par de calles adelante y que su restaurante estaba en el primer piso de unos locales de ropa. En ese momento entendí el gran cambio. 


Mi caminata por la noche fue también muy distinta. ¡Hay vida nocturna en Holbox! Siguen los mismos puestos de comida y postres en la plaza principal, los chicos jugando basquetbol y hasta clases de gimnasia, pero también hay bares nuevos con grupos en vivo, muchas personas paseando por las calles y carritos de golf por doquier. Es una sensación extraña, es el mismo Holbox, la misma esencia que creo que no quiere desaparecer y al mismo tiempo es todo lo nuevo que va llegando, tal vez, sin haberla conocido antes.

Los días siguientes me era inevitable seguir viendo las diferencias del viejo Holbox y de esta "nueva" isla. La estaba redescubriendo. Por las mañanas siguen muchas personas haciendo ejercicio, pero ya es difícil distinguir a quién se conoce y a quién no. Solía caminar por la orilla de la playa y todos me saludaban, como si nadie fuera turista o extranjero. Ahora hay bares en la playa, camastros, un famoso letrero de colores sobre el agua y un montón de lugares para rentar bicicletas o carritos de golf. Por fortuna son pocos metros de esto, aún quedamos muchas personas que tendemos una toalla en la arena sin sombrilla para tomar el sol. Y pocos son los aventureros y amantes de la naturaleza que van más allá de la línea hotelera, así que tal vez sea egoísta, pero lo agradezco.

Uno de mis lugares favoritos de siempre en la isla, parece que sigue intacto: El muelle con su casita. Sigue teniendo los faroles pequeños, la casa tiene por periodos intervenciones de colores y sobre todo, las personas se reúnen al atardecer para ver el sol caer. Los primeros días pensé que sería la única como antes, pero mi sorpresa fue enorme al llegar y encontrar toda la orilla del muelle ocupada. Más personas y menos silencio, pero lo disfruté igual que siempre. Punta Mosquito y Punta Cocos los encontré prácticamente iguales que años atrás. (Estos lugares son los que temía ver más dañados). Los bancos de arena enormes, los flamingos, las diferentes aves y muchas rayas, muchas. Regreso a estos sitios una y otra vez. Ahí vuelvo a encontrar sentido a la vida, ahí encuentro las respuestas. Lo disfruto tremendamente. 


Me encontré con personas que decían "pensé que Holbox era distinto, decían que era muy especial y prefiero Playa del Carmen". Las decepciones así suceden cuando siguen la moda de ciertos lugares, cuando se ve "cool" e instagram o porque no pueden perderse de visitar la isla a la que todos han ido. Quienes disfrutan de Holbox somos personas más tranquilas, que buscan relajación y hasta unas clases de salsa divertidas. No quiere decir que no disfrutemos de una noche en Coco Bongo, pero definitivamente preferiremos más el contacto con la naturaleza. Tenemos alma hippie. Si amas los centros nocturnos, los restaurantes de lujo, los grandes hoteles o avenidas con bullicio como en Cancún o Playa del Carmen, es probable que la isla te parezca aburrida, aún con todos los cambios que ha tenido gracias al turismo de los últimos años. 

Mi único deseo es que las personas que lleguen sean responsables, puedan sentir su magia y cuiden el paraíso que ha quedado. Es un sitio sumamente vulnerable y codiciado por muchas personas que sólo buscan dinero. Así que, por favor, cuida, disfruta mucho su transformación y ama el paraíso de Holbox. Lo hayas conocido antes o ahora, nosotros podemos seguir cambiando la isla de forma positiva. Tengo la esperanza de que se puede. 

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