19.1.17

Advertencias para viajar conmigo

Hagamos una pausa y respiremos profundamente. Lidiar conmigo no es fácil y todo se potencia cuando estoy viajando. Así es, no es fácil viajar conmigo, lo reconozco, por eso he decidido redactarlo y hacer una enorme advertencia. Aquí vamos. 

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Cuando pido que me tomen una foto y no se enfoca, pero igual me gusta.
Es hora de tomar un vuelo, el autobús, barco o tren. Si es un viaje de más de una hora, necesito mis audífonos y mirar hacia afuera. Lo siento, vamos juntos, pero esos momentos son especiales para mí y así puedo descansar un poco. Si se puede, tal vez sea momento de mirar el celular o llamar a la familia.

Me gusta hacer lo que quiero, como quiero y a la hora que quiero. Claro, como todas las personas. Sólo que algunos tendemos a frustrarnos cuando eso no sucede. A pesar de que aún viajando sola no salen las cosas como las planeo, al estar acompañada me pongo más tensa y sí mi cara ya es de enojona por aquello de la miopía, estando tensa es mucho peor. Un monstruo, les digo.

Aunque claro, soy un monstruo viajero silencioso. Me encanta quedarme en silencio, puede ser al caminar y ver aparadores, viendo el mar, por alguna calle, comiendo, en alguna pirámide o montaña, no se sabe en qué momento sucederá, pero lo disfruto muchísimo. Lamentablemente no todas las personas lo entienden y creen que estoy enojada, que me la paso mal con ellos o que estoy aburrida. Y no, cuando sucede algo de lo anterior o todo junto, lo digo. Si me siento cansada grito un "hey, hay que parar o me muero", si estoy enojada grito más fuerte "No me hables, estoy enojada", y si de pronto me he aburrido, simplemente digo "ya está, me aburrí, hay que seguir caminando". La sinceridad ante todo.

Hablo mucho y camino sola.  A veces no al mismo tiempo. (Mentira, no hablo sola, sólo canto sola). Cuando voy en grupo y algo me llama la atención, cambio radicalmente mi camino y voy hacia eso. No lo hago de forma consciente, solo sucede y cuando me doy cuenta, ya me están mirando raro. En un museo o galería es mucho más común, me encanta perderme entre salas y que las personas que me acompañen hagan lo mismo. Y sí, hablo mucho y soy dispersa, me gustan las pláticas de café, las más íntimas, pero soy un poco mala con las pláticas grupales, nunca encajo o hago comentarios fuera de lugar, o me río de cosas sinsentido. Espero mejorar.

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Alejándome en un museo para tomar una foto frente al espejo de bola que me gustó.
Cuidado, no me dejes comer sola. Me encanta compartir la comida y probar lo que piden los demás. Siendo vegetariana es muy gracioso, porque a veces veo algo realmente delicioso y de pronto, "oh, está relleno de pollo" :( Me gusta que mientras comemos podamos permanecer un momentito en silencio y seguir comiendo y platicando y de nuevo en silencio; equilibrio le llaman. 

¿Y si nos reímos un montón por nuestras desgracias y alegrías? Mi cara de enojo tiene un pequeño detalle y es que si no me quejo, todo me da risa. (A menos que esté con cara de me voy a desmayar, me siento mal.) Y comienzo a decir: ¡Mira ese perro!, ¡Mira ese auto!, ¡Qué canción!, ¿Te acuerdas de...? Y todo se vuelve una burbuja de risas. Y acá llega un punto importante, te usaré de trípode y atento que acá seré la modelo y cuando diga YA tendrás que hacer click, click, click, click, apretando bien el botón de la cámara y avisándome si no se enfocó, eso de salir con ojos cerrados no es problema, ya tengo ojos rasgados. Nada más puede salir mal. O bueno, sí, pero eso no importa porque nos divertiremos un montón. Otro punto importante, te tomaré fotos y no te darás cuenta. Soy un monstruo mochilero fantasma

Amo ser líder y guiar a todos, poner horarios para después no obedecerlos y ya, sólo eso, de vez en cuando. Me gusta que todos estén atentos y tengan ojos en la espalda, en los pies, en la panza, porque yo tengo dos y están malitos. Así que ayúdame a cruzar las calles cuando es de noche, dime si hay un agujero frente a mi al que pueda yo caer o léeme el menú de letras miniaturas, algo así como un lazarillo. Soy terrible, lo sé. ¿Cómo hago estando sola? Pido ayuda o voy despacio, pero si vamos juntos es un excelente gesto de tu parte.

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En Buenos Aires obligué a mi compañero de viaje para que me hiciera masaje en el pie porque me había cansado. Mentira, yo no quería, pero él insistió.
Al dormir, si compartimos cama, debes de saber que no ronco, pero sí que abrazo la almohada o duermo con las cobijas en la cara, pero al mínimo contacto físico puedo dar una patada, lo siento. Si no compartimos cama, no te preocupes, estando de viaje puedo despertar muy temprano y no te despertaré a menos que sea sumamente necesario. 

Para este momento no querrás jamás viajar conmigo, y te entiendo. Ser un monstruo viajero caprichoso es un defecto muy grande con el que tengo que vivir, pero créeme que entre todo esto, tendremos anécdotas divertidas, llenas de angustia y drama, de colores, y un montón de fotos y videos. Me gusta ayudar y compartir, amo conocer a más personas y confiar en ellas, pero también soy ésta y la convivencia durante un viaje refleja muchísimo cómo es realmente el otro viajero, al menos en ese momento de su vida. 

Ahora cuéntame, ¿cómo es tu yo mochilero / viajero? ¿cómo eres viajando? ¿cuánto cambias? Sé que somos los mismos, pero la experiencia de un viaje, nos guste o no, cambia algunas aspectos y eso hace especial todo.