18.10.11

Fluir


Todos deberíamos de fluir, dejarnos llevar, vivir como hippies y ser felices casi todo el tiempo, para que cuando llegue el momento de la tristeza podamos aprender sin sufrir   -las lecciones jamás son sencillas- pero tan sólo con leer o escuchar la palabra "deber" me produce una sensación negativa, asocio la palabra con algo malo, con personas que no viven, con cosas que se hacen sin disfrutar o que son simplemente para obtener algo miserable. Por fortuna mis "deberes", aún asociados a éstas malas situaciones, son llevaderos, los hago sin sufrir, aunque de pronto me suelte a llorar mientras duermo o aunque me sienta la más vieja y fea del mundo o aunque viva enamorada de la vida. 

A veces es bueno desconectarse de todo, para que lo más importante sea tu vida, tus metas y sueños. ¿Qué importa si éso es dejar de hacer lo que las demás personas esperan de ti? A éstas alturas ya no me preocupo demasiado por lo que opinarán de mi vida. Lo difícil es la autocrítica, suelo ser muy dura conmigo cuando el tiempo me come, cuando creo que voy muy lento o cuando simplemente no puedo controlar algunas situaciones -en realidad nadie puede, así que shhh- pero cuando todas esas telarañas pasan, entonces todo se ve mucho más claro, logro tener la paciencia, constancia y pasión, porque tirar la toalla no se hizo para mi (claro, a veces la dejo un momento, pero vuelvo por ella).

La fotografía tan bonita me la tomó Nef en una visita express al centro de la Ciudad de México. 

Por lo pronto me he reconciliado con los autorretratos y con mi cámara. Puede ser la época, los 25, no lo sé, pero me siento muy bien.