Republica Checa
Posted: 18/08/2004
Planes
Tras el buen sabor de boca que nos dejó la experiencia del verano anterior en Euskadi, en julio de 2004 nos lanzamos a la aventura de recorrer en bicicleta el sudeste de la Republica Checa, un destino pasado por alto por los miles de turistas que visitan cada año Praga y sus alrededores. La recompensa no pudo ser más gratificante: dos semanas de auténtica aventura, con sopresas cada día, y el enriquecedor contacto con una cultura, la checa no exenta de peculiaridades, que se nos presentó más diferente de lo que uno podía esperar. Puesto que era nuestro primer viaje de aventura fuera de España, no queriamos dejar nada a la improvisación. Durante semanas estuvimos estudiando el terreno en mapas, buscando alojamientos y lugares de interes a lo largo de la ruta de nuestro viaje.
Levando anclas
El día 24 de julio fue el elegido para salir de Murcia, mañana soleada y calor como cabía esperar. A las 9 de la mañana cogiamos la Autovia A-7 pertrechados con las bicis y el equipaje, destino la República Checa. Nos esperaban dos días de coche cruzando los Pirineos, Francia y Alemania. El viaje empezaba a ponernos a prueba en los distintos atascos que se iban sucediendo hasta la frontera francesa. Ante todo filosofía. La jornada terminó en el hotel Formula1 de las afueras de Lyon. Muy cómodo, cercano a la Rocade y ante todo extremadamente barato. A la mañana siguiente nos levantamos muy temprano, en realidad creo que no pudimos dormir debido a la excitación provocada por el viaje. Afortunadamente y a pesar de la hora, nos esperaba un petit déjeuner. El resto del día lo pasamos entre enlace y enlace de autopista, gasolineras, bosques y prados. Reseñar un paisaje, la frontera franco-alemana sobre el rio Rhin y la Ligne Maginot, y un pequeño incidente en la frontera checa, donde debiamos comprar un permiso para utilizar el coche en las autopistas del país. Sobre las 7 de la tarde habiamos llegado a nuestro destino un camping en un pueblo llamado Vimperk y desde el que empezaría nuestra aventura ciclista. La primera diferencia que pudimos constatar en Chequia fue el horario comercial, la misma noche de nuestra llegada tuvimos que cenar en una gasolinera un sandwich y una botella de Pilsner Urquell, debido a que no encontrabamos ningun restaurante abierto pasadas las 9 de la noche.

La hora de la verdad, Šumava
Lunes, Día 26 de julio de 2004. Mañana fría y húmeda, recogida de tienda intentado atrapar los pocos rayos de sol que se filtraban entre las nubes y primer reto a la vista, debido a los colores de la tienda, esta se había convertido en un reclamo para decenas de avispas que había que esquivar si queríamos enrollar la tienda y salir destino Horní Planá. Decidimos a última hora dejar el coche a buen recaudo en el camping de Vimperk. De forma que lo recogiéramos a la vuelta para ir con el a Praga. El idioma al uso en toda la zona era checo o alemán, y nosotros alemán lo justo y checo, los números y poco mas. Así que fue una odisea entender y hacernos entender para poder dejar el coche dentro del recinto del camping. La etapa era relativamente fácil 50 Km, además al ser el primer día las piernas estaban todavía frescas. El recorrido fue bastante ameno debido al paisaje, colinas, bosques y el lago Lipno unos kilómetros antes de nuestra llegada a destino. Llegamos sobre la 13:00 a Horní Planá y aquí comenzaba el ritual de cada etapa, búsqueda de la oficina de Turismo para conseguir mapas de la zona y otra información de utilidad y búsqueda de un restaurante donde llenar el estomago. Al final entre las pocas palabras que conocíamos del checo y algo de alemán e ingles que se encontraba en los menús, pudimos pedir unas sopas (Polevka), un plato de carne acompañado de patatas y por supuesto cerveza de la zona que se iba a convertir en el menú estándar de las siguientes jornadas.

Terminamos el dia plantando la tienda en un camping muy cerca del lago Lipno y a escasos 500 m del centro del pueblo. A la mañana siguiente decidimos visitar los alrededores del lago. Todos los pueblos que hay alrededor del lago tienen un encanto especial, una vuelta al lago es algo que no te puedes perder. Así que tomamos dirección Frymburk un pueblo muy bonito que había en el otro extremo del lago. Al final lo que parecía que iba a ser una etapa de relajación se convirtió en otros 40 km al cuerpo entre ida y vuelta, afortunadamente sin tener que llevar las pesadas alforjas que habíamos dejado en el Camping de Horní Planá.

Miércoles, día 28 de Julio de 2004. Temprano sobre las 8 de la mañana como todos los días recogida de tienda y acoplar alforjas y otros útiles en la bicicleta. El tiempo no daba tregua, día nublado y húmedo, mientras nosotros dábamos cuenta de un buen desayuno checo a base de queso, pan, jamón, y mantequilla con su correspondiente Te negro o café. Montados ya en la bicicleta poníamos rumbo a Cesky Krumlov, etapa corta 35 km. Aunque como se vería después una de las mas complicadas. Chequia, como país civilizado que es, posee una red de vías de uso exclusivo para ciclistas que une todo el país. En Horní Planá habíamos comprado un mapa de carreteras para bicicleta, y habíamos decidido utilizarlo. Así que en la primera indicación nos desviamos de la carretera convencional y entramos en una carretera peor asfaltada y más estrecha, pero muy bien indicada con distintivo amarillo para bici, su número correspondiente e indicaciones de distancia a lo largo de la vía. Bueno ese día en definitiva nos íbamos a conocer, cuando llevábamos unos 15 km de camino, la carretera se convirtió en un barrizal y el asfalto prácticamente desaparecía y claro teniendo en cuenta las cubiertas de la bicicleta mixtas que calzábamos, la carretera se hacia impracticable. Así que pies al suelo y tuvimos que ir andando unos 4 km hasta un punto donde la carretera mejoraba de nuevo. Lo mejor del día el paisaje de nuevo, esta vez por caminos poco transitados por coches reseñar un cementerio que había en una colina junto a la iglesia de una aldea, fantástico.

Ceský Krumlov, vaya sorpresa
Sobre medio día llegada Cesky Krumlov, ciudad maravillosa, conserva su arquitectura medieval. La ciudad esta asentada sobre los meandros del río Vltava "llamada La perla de Bohemia". El casco histórico de la ciudad fue inscrito en 1992 en la lista de los monumentos del patrimonio cultural mundial bajo la protección de la UNESCO. La ciudad tiene dos monumentos extraordinarios: el castillo y la iglesia gótica de San Vito. El segundo castillo más grande de Bohemia después del Castillo de Praga.

Lo mejor de la ciudad alquilar una canoa y recorrerse el río. En cuanto a gastronomía estaba clara, pescado de río, existen decenas de restaurante en el centro histórico, todavía a precios asequibles para el español medio. Después de una visita relámpago a la ciudad, iniciamos la búsqueda del Camping. Precio en torno a 2€ por persona noche, nos parecía una ganga. El camping estaba a orillas del río y abarrotado de checos. Lo que nos habíamos encontrado hasta ahora había sido holandeses y alemanes principalmente.

Manos a la obra montamos la tienda y nos vamos a visitar la ciudad y comernos una trucha al horno con mostaza y pan de centeno, todo regado con cerveza en jarras de medio litro, ni un mililitro mas ni un mililitro menos. A esta altura del viaje ya dominábamos el checo a nivel básico, Cerveza (Pivo), Pan (Chleb), Patatas (Brambory) asi que no teníamos muchos problemas a la hora de comer en restaurantes. La ciudad estaba llena de turistas, las típicas tiendas de souvenir aparecían por doquier. Estuvimos toda el día paseando por el centro histórico de la ciudad que simplemente me parecía de cuento de hadas, con sus calles angostas y empinadas en dirección al castillo. A la hora de la cena compartimos mesa con una pareja de alemanes y un japonés que por casualidad hablaban español, y muy bien por cierto. Aquí se hacia patente, que tenemos un idioma bastante internacional, asi que piensa primero lo que vas a decir en español porque nunca sabes si el de al lado lo va a entender. La conversación derivo hacia algunos tópicos de la diversidad cultural europea (que bonito es el flamenco, y Toros, let them free).

Al final del día vuelta al camping y a la cama temprano, al día siguiente etapa algo mas larga a Trebon de unos 60 km. Jueves, día 29 de julio, salida del camping, desayuno estructurado a la checa, es decir con la iglesia hemos topado, vamos que había 5 tipos diferentes de desayuno y aquí no existía la posibilidad de decir como en el Burger “que la hamburguesa la quiero sin queso”, si el desayuno lleva queso se siente, haber pedido otro número de desayuno, pero eso si, si te gusta el queso y en el número de desayuno que has pedido no hay queso, ni se te ocurra pedirlo porque no te lo van a poner (claro no saben ya que cobrarte). Total que casi nos peleamos con la camarera de Cesky Krumlov, que nos mando a pedalear mirando al sol naciente. Este día no íbamos a utilizar las carreteras para bicicletas, visto el éxito del día anterior, en cambio tendríamos que enfrentarnos a un tráfico de coches con el consecuente cansancio añadido por estar atento a otro factor más. Etapa sin ninguna anécdota especial. Paisaje algo montañoso que se suavizaba con chocolatinas de diversas formas y sabores que íbamos comprando por el camino. Trebon, la ciudad de los lagos A la hora de comer llegada a Trebon, ciudad blanca rodeada de pequeños lagos, donde desde antiguo se criaban truchas. Lo mejor de la ciudad, el ambiente ciclista que se respira por todos sitios y la fabrica de cerveza muy cerca del centro histórico, donde por precios muy asequibles se bebe una cerveza que te quita el sentio.

Como recompensa del día fuimos a tomar unas cuantas cervecicas a la fábrica. Por el camino encontramos una tienda de ropa militar, y claro sucumbimos a su escaparate. Media hora después salíamos de ella con un abrigo del ejército ruso de invierno crudo siberiano y un bolsa de campaña. Viernes, Día 30 de julio, salida del camping, ese día no recuerdo el desayuno. Nos esperaba una etapa corta hasta Ceske Budejovice unos 30 km. Llegamos bastante temprano (claro, no hicimos nada mas que montarnos en la bicicleta y ya nos estabamos bajando). Lo mejor de la ciudad la plaza de Otakar II y unos jardines enormes que se encontraban muy cerca.

Nos quedamos esa noche con ganas de echarle una foto a una barra de un bar, que había así como 10 chicas una detrás de otra. Sábado, Día 31 de julio. La misma rutina de siempre salida del camping muy temprano y etapa larga hasta Vimperk. Nuestra ultima etapa sobre la bicicleta. Íbamos a recorrer ese día 75 km que para nosotros era todo un hito hasta la fecha debido a la distancia. Al final del día en el ultimo repecho de entidad que había hasta el camping de Vimperk nos permitimos esprintar con un lugareño que al pasarlo cargados con las bicis, las alforjas, la tienda de campaña y hasta el abrigo siberiano, se puso a gritarnos bastante atónito de lo que estaba viendo. A la llegada a Vimperk el coche seguía allí y nos esperaba una fiesta en el centro del pueblo, ese fue sin duda nuestro regalo de fin de viaje.

De vuelta a España, visitamos Praga. No se que contar de la ciudad. Brilla no tanto por su casco viejo, excelentemente conservado, que tan bien, si no por la marabunta de turistas que azotan sus calles. Es imposible perderse solo tienes que seguir el río de gente que serpentea por las callejuelas entre el Castillo, y el puente de Carlos.

Lunes, Día 2 de Agosto poníamos rumbo a Casa. Viaje que iba a resultar bastante accidentado desde Lyon hasta Murcia por problemas con el coche. Aquel día me sentí como al volante de uno de los “Autos locos” y cada vez que salíamos de un peaje en las autopistas francesas me parecía oír la frase “¡Y allá van de nuevo...!" No se cual de ellos éramos, si Pedro Bello, Penélope Glamour o El profesor Locovich…….. Pero esta historia se la dejo a Juan Antonio que seguro que la cuenta mejor.








