12.7.15

La Paz

Eran las 9pm y llegaba de Rosario a Buenos Aires, eran mis últimas horas en ese país. Caminando por Corrientes, un fanático de Páez me dijo: "Mira... Durante un mes vendieron rosas en La Paz... once y seis." En ese instante me llegó toda la historia que he tenido con ella. La canción la conozco de toda la vida, pero el lazo que me une con esos dos niños enamorados, no pasa de 6 años. Sí, precisamente seis, la edad de ella.



Una noche, seis años atrás, hablando de canciones, me dijo que ésa era una canción hermosa. Fue entonces que le presté singular atención y tenía toda la razón: ellos solos podían más que el amor. Desde ese momento se convirtió en una especie de himno que cantábamos cada vez que podíamos, no era muy seguido, debo confesar, porque Fito estaba muy presente en mi vida, pero no como ahora. Así que cada coro era especial. 

Mientras veía la cafetería con su enorme letrero luminoso y la gente pasaba, pude regresar del flashback y tomé dos fotos. Claro, la canción dice "Y la llevó a caminar por Corrientes" justo como estaba sucediendo, sólo que con actores enamorados de personas que estaban a miles de kilómetros de ellos. Seguimos el camino y nos detuvimos en la pizzeria Banchero, yo moría de hambre y él sólo me veía comer lentamente mi pedazo de pizza. Salimos y sólo pudimos llegar al obelisco, me tumbé en una pequeña pared a tomar fotos, él siempre me observaba como si yo fuera una especie en peligro de extinción. Al cruzar la Av. 9 de Julio, él sólo hacía notar mi pequeña estatura y hablábamos de tonteras.

Después de entrar a Paseo La Plaza y ver la convivencia de las tiendas modernas con las tiendas vintage y de preguntar por libros viejos, teníamos que regresar al departamento, ya era media noche y me quedaban escasas 4 horas para que mi vuelo saliera. Sólo que durante el trayecto se atravesó una tienda de discos, entre viniles, cds y postales de Gardel, vi el disco mítico de "Giros", no dudé ni un momento en comprarlo, después se unieron "Del 63" y "Ciudad de pobres corazones". Sabía perfectamente el destino de cada disco y me emocioné demasiado. 

Llegamos al departamento, tomamos un par de Quilmes como despedida rápida y mi remis no llegaba. No, no llegó y él por fortuna me salvó pidiendo un taxi que llegó muy rápido, cinco minutos bastaron para que yo terminara de ordenar mi maleta, entráramos al elevador y dijera adiós con la mano desde la ventanilla. 

Tres días después de que llegué a México, lo vi. No bajó de la camioneta al pasar a mi casa, así que sólo llamó y corrí por los regalos. No tenía la menor idea de su reacción, pensé que estaba enojado conmigo, que me odiaba. Entré, nos saludamos con los ojos brillosos y saqué de la maleta el disco, jamás imaginé su reacción, gritó y se emocionó. Le di su taza de San Telmo, con un tango de Gardel y volvió a emocionarse, repitiendo que estaba bella. Entre todas las cosas que teníamos, me dijo que pusiera rápido el disco. Y eso hice. Estábamos a la mitad del camino cuando sonó 11 y 6, él subió el volúmen demasiado, cantamos casi gritando y no nos escuchábamos. Fue la última canción que cantamos juntos, con un nudo en la garganta y con toda la rabia, sentenciando las primeras veces que vivimos, ahogando todas las demás canciones que hicimos nuestras. Sin saberlo, nos estábamos despidiendo de la misma forma en que nos conocimos... "No sé por qué, pero jamás los volví a ver."

Seguramente muchos no conozcan la canción, así que aquí abajo está el video de 11 Y 6. Es una canción de Fito Páez que está en el disco de Giros que ha cumplido 30 años éste 2015 (La razón de la calidad pobre del video, más no de la bella letra)











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