7.5.15

El Ateneo Grand Splendid


Desde que supe de su existencia, me prometí visitarla en alguna parte de mi vida. Debo confesar que no pensé que tardaría más de 10 años para ésto, pero creo que fue en el mejor momento. Mis 27 estaban por terminar y un check a mi lista de deseos estaba sucediendo. Estaba visitando una de las librerías más bellas de todo el mundo: El Ateneo Grand Splendid en la ciudad de Buenos Aires.


Muy emocionada estuve contándole a todo el mundo que visitaría la librería, y todo el mundo se sorprendía, no daban crédito de que yo estuviera más nerviosa por éso,  que por visitar "caminito" o caminar en la Av. 9 de Julio. Efectivamente, lo demás era un super plus, pero lo que me interesaba estaba en Santa Fe 1860, en el barrio de Recoleta. Fue el primer sitio que visité estando en Buenos Aires, desde mi lejano hotel en la Plaza Balcarce. Un colectivo y pocos minutos fueron suficientes para que, de pronto, lo tuviera frente a mi. Al tomar la fotografía de aquí abajo, tuve que pedir permiso entre varias personas que hacían fila para el colectivo, evidentemente todas las personas me vieron raro y volteaban para saber qué tanto miraba a través del lente. Corrí como un pony rebelde cruzando la avenida y volteé a ver a Flavio con ojitos de gato. En mi mente estaba un raro y poco creíble "¿Estoy aquí?"

Yo que siempre voy con la bandera de disfrutar cada instante, en ese preciso momento, al cruzar la puerta y caminar unos pasos sólo podía pensar "¿De verdad es ésto?" Pueden llamarlo una tremenda cursilería, pero no me lo creía y me parece que de tanto no creerlo no disfruté lo suficiente ese momento mágico al entrar. Claro que después de un rato me desquité entre tanto libro.

Lo primero que hice fue recorrerlo lentamente, Flavio se fue por un lado y yo por otro. Tomamos espacio, él sabía que era mi momento y que lo compartiríamos de esa forma. Tomé las fotos que les muestro en este post e hice un par de videos. Al subir las escaleras supe que estaba en el lugar correcto, el teatro es hermoso, crujía la madera cada vez que caminaba en la búsqueda de libros y películas. Veía a las personas e imaginaba hacía dónde iban, qué libro les interesaba más, cuántos más estaban fascinados como yo lo estaba, sobre todo me sorprendió el silencio y los murmullos, aun siendo una librería, el lugar imponía y prácticamente te obliga a hablar bajo. Hermoso. De vez en cuando Flavio se asomaba por los balcones mostrándome algún libro o señalando para que viera algún detalle. Yo sólo le sonreía como signo de complicidad.

Después de caminarlo, sentarme y observarlo fui a la planta baja para comprar una libreta, así como lo están leyendo, lo que quería era una libreta de Liniers con Fellini en la portada. La encontré y suspiré por un par de Mafaldas que vi. Fui directamente al café, que me parece fue el único lugar en todo Buenos Aires en donde me trataron mal, tal vez la mesera no estaba de humor o mi mochila no le cayó bien, no lo se. Nos sentamos, yo pedí café y me dediqué a ver todo desde la mesa, mientras se escuchaba de fondo un tango y jazz. La sensación más placentera, más satisfactoria y liberadora fue esa, la de cumplir un objetivo. Ahí mismo, prometí volver. 

Las fotografías en donde salgo muy sonriente son bastante malas, resulta que mi fotógrafo era muy torpe, pero me alentaba a posar y me hizo reír mucho. Al final, él fue el encargado de guardar esos recuerdos en mi cámara y no tengo más que agradecerle su nulo conocimiento, su gran esfuerzo por hacer lo mejor posible y su paciencia por haber soportado todas mis indicaciones.  




Un poco de datos sobre ella. 
  • La librería El Ateneo Gran Splendid es considerada como la segunda más bella del mundo, según una lista del diario The Guardian
  • El cine teatro fue diseñado por los arquitectos Peró y Torres Armengol y construido por los arquitectos Pizoney y Falcope. Fue inaugurado en Mayo de 1919. 
  • Y sí, aquí mismo Gardel comenzó a grabar para EMI. La sala existe aún, pero no se puede visitar.
  • La cúpula fue realizada por Nazareno Orlandi. Se trata de una representación alegórica de la paz, pintada en 1919 como un festejo por el fin de la Primera Guerra Mundial.
  • En el escenario, con el telón rojo de terciopelo, ahora se encuentra un café-restaurante.
  • El piso superior es para presentar exposiciones y muestras. En el subsuelo está la parte musical y de libros infantiles. 
  • En toda la librería hay más de 120 000 títulos y sus balcones sirven como pequeña sala de lectura, gracias a sus sillones. 










1 comentario:

Carlos dijo...
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