30.4.14

Taxco, Guerrero

Una salida realmente fugaz. Dos días y una noche con eclipse lunar. Taxco lo conocí hace ya más de una década, había regresado un par de veces, pero nunca había tomado tantas fotos como ésta vez. Fueron días mayormente nublados y algunos minutos con un cielo azul totalmente despejado. No era nuestra intención ir para ver el eclipse, pero fue una fortuna que hayamos escogido precisamente esa noche para estar en el lugar. Debo confesar también que Nef y yo pasamos allá nuestro 5 aniversario de novios. Si ¡cinco años! 




El transporte público en Taxco son combis blancas y pequeños vochos como taxis. Nosotros fuimos muy valientes al principio y emprendimos el camino a pie, con las enormes subidas y mapa en mano. Decidimos ir a pocos lugares debido al tiempo que estaríamos allá. Disfrutamos de un helado en la plaza, Nef conoció la Catedral de Santa Prisca y fuimos al mirador del Cristo en dónde se admira todo el pueblo. Llevábamos unas calles caminando cuando tuve que preguntar a unas personas qué tan lejos quedaba, me espantaron cuando con ojos saltones me preguntaron: ¡¿Vas a ir caminando?! Así que esperamos un taxi, jajaja. El chofer muy amable nos acompañó y esperó para llevarnos de regreso a la plaza, también se ofreció a tomarnos fotos, nos contaba historias y nos sugirió visitar algunas platerías. 

Le hicimos caso como buenos turistas y fuimos a una galería. A pesar de que mis papás saben demasiado sobre plata y oro, yo no tengo idea y suelo desconfiar de todo lo que venden. El único consejo que puedo dar al respecto es que busquen y vean muy bien, porque pueden encontrar piezas de latón en 200 pesos y verdaderas obras de arte hechas con plata. Por ejemplo, encontré una tienda con un letrero que decía "Plata 9.25" ¿me entienden? 

Por la noche cenamos en el bar del hotel que tiene la vista hacia la plaza principal, pero nuestra buena suerte había terminado y comenzó a llover un poco. Las nubes cubrían la luna enorme que se asomaba detrás de Casa Borda y las peregrinaciones estaban a punto de comenzar. Todo cambió cuando llegó la hora cumbre del eclipse, que fue aproximadamente a las 2:00 am y pude tomar un par de fotografías con mi vieja, pero poderosa sony. Lamenté no haber llevado mi trípode, pero disfruté del espectáculo. Había relámpagos, estrellas y la luna roja. 

El siguiente día pasó muy rápido, desayunamos en el restaurante "Flor de la Vida" que es de un hotel que está cruzando la calle, lo elegí para poder tomar fotografías de la plaza y nos encontramos a un mesero muy platicador. Es lo que más encontré en este pequeño viaje, un montón de personas amables, todos dan consejos de lugares que debes visitar, cuentan historias y anécdotas de cada sitio. Son promotores turísticos sin serlo oficialmente. También nos encontramos con muchos de los oficiales, y algunos realmente se acercan a las personas con pasión, sin pretensiones. 

Después del desayuno-comida fuimos al teleférico, que para ser sinceros no nos gustó demasiado, es muy corto y al llegar arriba sólo encontramos otro hotel, nada nuevo e impresionante realmente, a menos que sean fan de "el chanfle" jaja. A pesar de no ser tan espectacular, el trayecto lo hicimos divertido y gritábamos, grabábamos y saludábamos a las otras personas que iban en dirección contraria. Al finalizar el viaje en teleférico, fuimos al Centro Cultural Casa Borda, al Museo de Arte Virreinal, recorrimos las calles, tomamos helados y helados. Disfrutamos de perdernos un poco, de adivinar si en alguna calle podremos caminar tranquilamente o tendremos que esquivar a los autos, porque en Taxco no hay banquetas y sí muchas subidas, calles empedradas, tejas en todas las casas y balcones con flores.

Fue un viaje muy corto, pero significativo. Les comparto algunas fotografías que tomé. Las fotos del eclipse serán en otro post. Muchas gracias por leerme ;)