12.3.11

carta


Entonces, querido señor Kappus, no debe asustarse si se levanta en usted una tristeza tan grande como nunca haya visto otra; si una intranquilidad, una nube oscura recorre sus manos y toda su actividad (...) No se observe demasiado. No saque consecuencias demasiado rápido de lo que ocurre; déjelo ocurrir sencillamente.

Rainer Maria Rilke