1.12.10

Dos Cuatro

Seguramente cumplir años y que pesen no sea tan malo después de todo, pero supongo que cuando comienza a suceder; cuando es la primera vez que no hay una emoción enorme para que llegue el día o cuando te das cuenta de que en realidad los demás te dicen la verdad y ya no eres un bebé, es entonces cuando el apagar las velitas significa querer regresar.

No han sido 24 años en vano para ésta niña que quiere seguir cumpliendo 6, y romper la piñata, y hacer tarea en su cama rodeada de peluches, y comprar dulces cuando sale de la escuela, y dormir a las 10 cuando ya es tardísimo, y que la carguen cuando quiera dormirse...

En realidad las cosas no suceden así, pero cuesta aprender un poco cada día, a saber que las horas van pasando más rápido y que no puedes hacer algo para detenerlas. 

Por ejemplo, minutos después de escribir lo anterior se fue la luz, me enoje, no me dio tiempo de apagar la compu y mis ideas se fueron. Y así sucede, cuando menos lo esperas ya estás en ese punto de no retroceso y aunque quieras detenerte, no puedes. 

No soy difícil, puedo ser feliz con pocas cosas, canas y arrugas; he disfrutado lo que tengo y a veces hasta me sobra. Es solo que mi cumpleaños llega junto a las fechas tristes y melancólicas del año, e irremediablemente estoy sensible, y comienzo a pensar, recordar y anhelar muchas situaciones que tuve, que quiero tener, que no he vivido...

Otra oportunidad de ser, con 24 sobre los hombros y que no se repetirá jamás.