27.8.10

sin trinchera

Uno de mis amigos estaba preocupado por mi y la situación en la universidad. Pensaba que haría mi trinchera dentro del salón de clases, que me sentaría en las escaleras en las horas libres y que regresaría a casa harta pidiendo a gritos no volver. Se equivocó. Llegué con la intención de nada y el primer día un compañero estuvo conmigo todo el día, platicamos, aunque el habla mucho mas que yo. Pasando los días ya no eramos solo él y yo, sino unos cuantos mas. Regresamos juntos a casa, opinamos y hablamos, unos mas que otros. 

Me sigue dando una vergüenza tremenda hablar en público, pero lo estoy haciendo mas seguido y con mas confianza. De alguna forma me ayuda saber que no soy la única loca dentro del salón, aún cuando sus gustos musicales son tan distintos a los míos. Mi amigo me dice "tu no pasaste de los 80´s, 90´s" y Nef dice "la música que escuchas la escucharon tus papás", son exagerados, pero si estoy algo perdida dentro del rock nacional actual, creo que soy demasiado nena para ellos. 

Estoy pasando por algo muy distinto. La escuela queda lejos de mi casa y no me pesa. Jamás había ido en la tarde y ahora lo disfruto. Estoy en el grupito de los que gritan, que hablan. Y no, no me importa "pertenecer" porque nunca había pasado en mi vida escolar. Siempre estuve sola, con la respuesta en la mente pero con miedo a hablar. He cambiado, y las circunstancias también. 23 años no pasan inadvertidos dentro de éstos 44 kilos. Tal vez sea la edad y que me conozco un poco mas, conozco algunos límites y descubro también una alumna nueva, la que opina, se ríe y se calla. Una que apenas se está dando cuenta de lo que puede llegar a hacer, aún cuando se enoja demasiado con la vida. 

Lo estoy disfrutando, me han dicho que de éso se trata.