6.8.10

Vacaciones de una vida

Las vacaciones se han terminado, o eso me han dicho. Hoy sucederá algo, aunque todo sigue siendo un misterio. Quise celebrar el término de mis vacaciones de una vida y los acompañantes brillaron por su ausencia, todos tienen problemas de algún tipo para no ir conmigo a algún lugar, el que sea. La mayoría pusieron pretextos. Así que, ¿qué pasará? ¡no tengo idea!.

Se supone que mis clases comienzan el lunes en algún lugar de la ciudad, pero aun no se mi horario y estoy nerviosa por eso, porque ya quiero saber. Hace poco salieron los resultados del concurso comipems y uno de mis primos irá en la preparatoria donde yo iba, la Escuela Nacional Preparatoria número 5 "José Vasconcelos". Y yo la odiaba, tantas personas, tan grande ella, tan triste yo. Tal vez si viviera nuevamente esa etapa la disfrutaría, pero en su momento fue terrible. No porque yo lo quisiera realmente, pero me tomó por sorpresa la separación tan fea de mis papás en el último año de escuela, la depresión de mi pequeña familia, y mi adolescencia que no quería salir por completo. Todo se hizo un remolino de emociones y al final firmé un papel donde renunciaba a la UNAM, si si, a donde la mayoría quiere entrar. 

Jamás había sentido tanto odio por una escuela, [ahora se que no era la escuela sino los momentos], pero es que todo era tan extraño, fue un shock, aún no supero ese periodo de mi vida, porque antes de ese último año y aun cuando yo odiaba ir, yo era considerada una excelente alumna, la niña de los 10, la típica niña de lentes con el número de lista uno y su boleta de calificaciones impecable. Todos tenían enormes expectativas, que si estudiaré ésto, que si estudiaré lo otro, todos ya decidían por mi. Por mucho tiempo fue una carga pesada, porque era la esperanza de la pequeñita familia, y les fallé de la forma en que ellos me hicieron creer.

Ahora la cosa cambia, después de eso comencé a trabajar, me quise casar, volví a trabajar, quise estudiar lo que me gustaba, aprendí y ahora regreso para comenzar en el punto donde le puse pausa. Como le dije a Carlos alguna vez, a veces las cosas no son como queremos, son mucho mejores. Y tomando eso en cuenta, ¡quiero ir a cantar! y disfrutar éste viernes.